Fui al recital de Miguel Mateos junto a “Virus” en el Teatro Caupolicán (Santiago de Chile) el año 2006. Algo onerosa la entrada pero con un extenso espectáculo que se merecía el costo.
Fui solo. Esto de ser anacoreta y misógino, en estas ocasiones, lo lamento en profundidad.
Igual todo bien, pero ¿dónde está la gente joven?, ¿qué hacen tantos viejos juntos y algunos(as) en ridículas actitudes de lolos, moviéndose como si aun tuvieran veinte años? ¿Acaso no se dan cuenta que ya tienen más de cuarenta y se ven mal meneándose y/o bailando?… Los observo desde mi posición y los encuentro patéticos.
En el taxi, retornando a casa, me voy recapacitando (ups!)… y me prometo entonces a mí mismo, el no volver a bailar en un recital. ¿Para que otro piense que yo soy patético?, no gracias, mejor tranquilito y ojalá hasta sentado. “Ver la paja en el ojo ajeno…” Esto de hacerse viejo, simplemente, cuesta reconocerlo.
- Fin de la Transmisión -
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